11 oct. 2009

Viajar y sus bemoles.

Adoro viajar. Desde muy pequeña recuerdo la emoción que sentía al subirme al carro con mochilita y almohada nomás para ir a Chapala o a Tapalpa un fin de semana.
Tengo recuerdos muy chingones de todos mis viajes, incluso del que hice a Tijuana en camión. Si, leyeron bien, en camión desde Guadalajara a Tijuana a los 14 años. 36 horas con las nachas aplastadas, tengo la teoría de que fue ahí cuando se me desgastaron jujuju. Y aunque no puede uno pasar por alto las incomodidades de 36 horas en ésas condiciones, la verdad fue muy divertido. Iba con una tía/prima y nos la pasamos muertas de risa todo el camino. Bajarse en Mazatlán, después en Obregón a comer tacos de carne asada. (la mejor del país, por supuesto aunque seguro más de alguno me saldrá con que "nooo mija esque no has venido a "inserte aquí nombre de ciudad norteña" acá si está la mejor carne" ...la mejor carne está en Obregón y si dicen lo contrario se morirán vírgenes U_U)

Creo que fue con ese viaje con el que comencé a sentir la parte agridulce de viajar. Me la pasé chingón. Pláticas interminables con gente que adoro, desveladas, smoothies en San Diego y videos en la bahía con la cámara en modo night vision donde a todos se nos ven los ojos verdes, canciones inventadas, cahuamanta deliciosa... y entonces llega el momento de volver a casa. Pasa el tiempo y extraño mucho. Llega el siguiente año y me mudo por varios meses a dichas tierras y entonces vuelvo a lo que extrañaba pero empiezo a extrañar a mis hermanos, a mis amigos que dejé en Guanatos, pasan unos meses, vuelvo y se repite la historia...

Ahora, se repite de nuevo. Adoro ésta ciudad, adoro andar en mi bicicleta mustang por cualquier calle y ya no sentirme turista, su transporte tan eficiente y puntual, me encantan sus estaciones con el clima tan... "de libro": otoños rojos y amarillos con su eterna lluviecita de hojas por todos lados que caen tranquilas y orgullosas de portar esos colores cálidos. Marienplatz y sus seres sacados de la twilight zone, su diversidad. Los niños que cuido y que desde hace tiempo he llegado a adorar increíblemente, los lagos y sus patos, viajecitos en tren, Passau, Landshut, Salzburgo... y por supuesto el hombre al que amo. Muchas cosas son las que aquí he encontrado.
Ya va llegando la hora de decir adiós y me siento como partida en dos. Una parte de mi desea quedarse y la otra desea desesperadamente regresar a su tierra, a mi gente a la que extraño con todo el cuerpo, al sol, al jugo de naranja fresco del mercado de abastos... todo eso que dejé atrás para venir y simplemente VIVIR. Regresaré y seguramente extrañaré mucho Alemania y todo lo que ella me dio.

Viajar es condenarse a extrañar, pero ¿saben qué? Me encanta. No quiero nunca dejar de hacerlo. Aprender, descubrir, fotografiar, reír y por supuesto también llorar.

No sé cual sea mi siguiente destino pero de que lo habrá, lo habrá.



"The sky's the limit"

10 comentarios:

Blue. dijo...

Comparto el sentimiento... bueno, en mi caso ha sido como... he tenido que vivir en muchas ciudades a lo largo de mi vida, y aún no encuentro una que pueda considerar hogar al 100%. Pero todos mis destinos tienen algo que me hace sentir nostalgia, que me deja inconforme y con ganas de tomar elementos de uno y otro para combinarlos. Me encanta tu espíritu aventurero, y haces bien en no tratar de abandonarlo! - Saludos!

**La lágrima** dijo...

Híjole, qué difícil, sobre todo cuando hay amor de por medio, pero sí, el cielo es el límite!!!
Qué pena que ya vas a dejar este maravilloso país, también lo amo y me encanta, pero MUERO literalmente por México y sus mexicaneidades; yo vivo en Bremen, pa'ca pa'l norte. A tus órdenes.

Ninja Peruano dijo...

Podría ser el DF.

No te digo que la mejor carne esté acá, pero los mejores tacos, a huevo que sí.

No eres realmente mexicano hasta que no pruebas los tacos de cochinada de Don Beto.

Alegría Buendía dijo...

Excelente post. Excelente foto.

Mucha envidia ( de la buena ) de mi parte =) .

Razo dijo...

=), la mejor carne es la de sonora, aunque un primo me dijo lo mismo, trabajaba en guanajuato, y no encontraba carne asada buena, pero bueno. Que bonito el lugar de la foto, ¿vives ahí?.

=)

Reign dijo...

Pues ahí merito no, mi queridísimo Razo, ése es un jardín (la entrada más bien) del castillo de Nymphenburg :) Muy lindo, si.

Ninja: jamás me he atrevido a comer tacos en el DF siento que moriré de tifoidea.

Miranda dijo...

Pero si comes tacos en DF y sobrevives... ya tienes inmunidad para siempre de los siempres =)

Me encanto tu post, ver cielos, mapas de ciudades pequeñitos y luego empezar a acercarte y oir sus ruidos y ver sus baches... Ir por carretera pensando como es que estas maravillas se esculpieron desde la misma tierra y formaron valles... Ver con maravilla los animalitos y animalotes, las hojas y frutos raros que consumen en cada lugar, los olores, los rostros de ojos tan pequeños y tan grandes...

Adoro viajar y aunque si se sufre, no cambio la carretera, los baños de gasolinera y las curvas peligrosas por nada del mundo...

Te extraño Tanto!!

El Tipo dijo...

Wow! estoy por irme a vivir un par de años a Argentina y realmente el último impulso que necesitaba para hacerlo, era un post de esta índole...

Yo igual amo viajar, y gracias a varias oportunidades lo he podido hacer. Gracias por las palabras que si bien no eran para alguien, fueron inspiradoras...

OAB dijo...

Coincido la mejor carne esta en Obregón. y Tambien los mejores camarones y las mujeres más bellas del país.

Saludos

M A M B A dijo...

¡A mi también me encanta viajar! Lo malo es que lo hago muy poco u_u.

Apoyo al Ninja, a tu regreso deberías darte una vuelta por el D.F., aunque no te digo nada de los tacos, pues la verdad yo también le saco :/.

Saludos!