30 jul. 2009

Si si me baño, qué se creen.

Y luego me da por hacer super sesiones de autorretratos, no sé por qué pero es una cosa harto divertida que tenía yo ya en el olvido. Experimentar con uno mismo me gusta, me gusta.
Siempre he tenido el gusanito (como tengo gusanitos, caray) de traer la greña cortita pero me abstengo porque ya sé que me vería todavía más cachetona tons pos qué caso, edá? Así que en ésta sesión con un super complicadísimo experimento* hice la "ilusión" (a ver si me pasa una lana la marca de brassieres y calzones) de cabello corto y me gustaron los resultados aunque creo que seguiré con mi melena larga hasta llegar algún día a ser como Daniela Romo en sus años mozos. -suspiros-


*Osea, me puse una diadema al revés jojo






Besos babeados.

27 jul. 2009

Naranja dulce, partida de madre II

Y que me parto mi madre... again.

Uno pensaría que con tantas caídas, golpes, traspiés y marometas dobles invertidas aaaalgo debería yo haber aprendido ya, pero no, la verdad es que no.

Iba yo muy mona, de falda enseñando media pierna y toda la cosa, incluso me había puesto ese collar lindo que mi Sr. Don Cejas me había regalado un par de días antes.

Tomé la bicicleta y agarré mi camino, no el de siempre puesto que quería pararme antes en el campo de Goldlackplatz para tomar un par de fotos; una vez tomadas monté de nuevo mi super Mustang de dos ruedas y me metí por la pequeña calle Robinienstraße metiéndole un poco más de velocidad a mi pedaleo cuando sin ningún tipo de aviso se me cruza un jodido gato y yo que soy un alma buena de diosito no quise hacerlo caca e intenté hacer una maniobra perfecta... que no me salió. (hasta el momento no entiendo en qué radicó mi error si todo estaba tan bien calculado) Dicha maniobra consistía en un pequeño volantazo seguido por una apretada suave al freno de atrás que me daría un frenada limpia y efectiva e incluso me daría tiempo de gritarle algún improperio al gato, pero no... lo único que me salió fue el volantazo, perdí el control de la bici y ni el freno apreté, me estampé toditísima yo y mi Mustang de dos ruedas contra una jardinera rota y un árbol, todo el impacto fue tan aparatoso y rápido que no recuerdo los detalles pero vi mis zapatos volar en el aire, mi Mustang me jugó chueco y me tumbó y en algún momento de mi descenso escuché un trágico "clic" en mi hombro izquierdo, me levanté inmediatamente y pegué un grito de dolor, escuché otro "clac" en dicho hombro y con la mano derecha intenté elevarme todo el brazo izquierdo pero al soltarlo no lo pude sostener arriba y cayó ignorando mis órdenes, puta madre me dolía un chingo. Roto no estaba y eso era tan evidente como aliviante pero aún así puta madre como me dolía. Me senté en la jardinera a sobarme llorando desconsolada... y descalza. Tres personas pasaron ¡TRES! y ni una se detuvo siquiera a echarme un pedo, (pinches alemanes por eso nadie los quiere ; _ ;) intenté mover los dedos y temblorosos medio me respondían pero con cada movimiento me recorría una punzada de dolor desde el dedo hasta el hombro, a como pude saqué mi celular y llamé a la casa de mi familia adoptiva; no hubo respuesta, llamé entonces a mi Sr. Don Cejas que tan hermoso me dijo "voy para allá" y se montó en su corcel de dos ruedas para llegar a mi rescate... pero como se tardó el cabrón. Una señora que venía pasando con su chamaquita en una carreola SI se detuvo y me dijo:


"¿Estás bien?"

En circunstancias normales le hubiera respondido "Sí wey, aquí nomás, haciendo tamales de piña" Pero pues, se había detenido dispuesta a ayudarme tons no me nació y solo le dije "No, me caí y me duele mucho el hombro"

En su acento noté que ni alemana era (ven, les digo) era Ucraniana y me ofreció llamar a una ambulancia, le dije que no gracias, que ahorita llegaba mi hermoso y cejón príncipe pero pos nomás no llegaba. Me dijo que si quería ella podría hablar a mis padres, pero -en mi alemán mocho- le expliqué que no viven aquí y que mi familia adoptiva no me contestaba, resultó que ella también había sido au pair en años pasados (¡au pairs unidas, jamás serán vencidas!) me dijo que no me quería dejar ahí nomás tirada en la calle y le habló a la ambulancia. A decir verdad me sentía yo bastante ridícula de que me fueran a trepar a una ambulancia nomás por un hombro churido pero pues qué iba yo a hacer, efectivamente no podía quedarme ahí tirada sin saber qué tan grave era el asunto.

Llegamos a la Klinikum Schwabing y me pasaron a una sala a esperar a que algún doctor se apiadara de mi pobre bracito. Después, mientras esperábamos a que me pasaran a los rayos X el cejas y yo nos pusimos una buena carcajeada con los baños que estaban en el pasillo:



Baños especializados, cuanta elegancia.


Me tomaron las radiografías y Cejas y yo nos regresamos a la sala de espera con harta hambre y nos tragamos entre los dos unas papitas y un chocolate, (la dieta ante todo) Pero ni con el delicioso chocolate me dejaba de doler tan culeramente mi brazo y hombro.

Por fin salió la enfermera y me dijo "Ora, pásatiotravez güerita"


Me atendió ahora otro doctor que me preguntó de donde era:

"De México"

-"Aahhh yo fui una vez a México, al sur, por ahí a Yucatán y todas esas partes"

-"Órale"


-"Muy bonito, fui con unos amigos y también anduvimos por ahí por puerto Angel y puerto Escondido"

-"ahh..."

-"Luego fuimos a esa ciudad muy famosa a la que todo mundo va..."

-"hm..."


-"Esa que tiene playas, muy famosa! que todos van ahí de vacaciones"

-"ehm... no sé, hay muchas"

-"No, no, pero esa más"

¬¬

Para éste momento podrán imaginarse que mi mirada se inundaba de fuego y empezaba a tornarme verde. El pinche doctor se quedó todavía callado como 3 minutos pensando en el nombre de la ciudad y yo -que ya estaba que me paraba de chichis-, proferí el profundo carraspeo universal que todos entendemos como diciéndole "¡ÓYEME RE CABRÓN!" y captó el mensaje.

"Bueno, bueno... no importa"

Me dijo que los rayos x mostraban que nada estaba roto pero que tenía yo un leve esguince, que no era necesaria la férula pero si unas pastillas y unos parches y la chingada, se puso a hacer mi diagnóstico en la computadora para que yo pudiera dárselo al seguro y se tardo un par de minutos en los que ambos permanecimos callados hasta que grita...

"¡ACAPULCO!... ¡fuimos a Acapulco!"

¡Hijo de su teutona madre, me tenía taaan pinche preocupada! Ya no sabía si reír o jalarle los pelos.

Total que salí de ahí con un parche frío, oloroso y unas pastillas. Hasta la mañana siguiente me di cuenta de la buena cantidad de moretes que relucían en mis pálidas e hinchadísimas piernas, unos de los moretones incluso forman un triángulo bien místico... todavía no sé que significa pero seguro es algo bien místico.




Mi bici no quedó hecha popó, todo bien, pero al parecer con el impacto me salieron navajas del culo porque se le hicieron un par de rajadas al asiento que no me explico de otra manera.

Yo... río y río. Ahora solo estoy esperando recuperarme para ir y cobrarle la consulta al pinche gato.

21 jul. 2009

Falsedades y el mal diseño de la vida.

Crecer está sobrevalorado.
"Ayy, pero mira qué graaande, ya vas a pasar a primaria con los niños graaandes" y uno se pone como gallina culeca, sonriente y orgulloso por estar creciendo y ser de los niños "grandes" como si fuera ésto un mérito propio, como si por nuestro esfuerzo nos hubiéramos hecho acreedores a crecer, como no queriendo darnos cuenta de que en realidad es inevitable y hagamos lo que hagamos, seguiremos creciendo sin poderlo detener.

Y junto con la mentira de que "crecer es bien padre" se encuentra el mal diseño de la vida.
Todo a nuestro alrededor está diseñado como si de verdad cumplir años significase madurar.
Resulta que la edad legal (en México por lo menos) para beber y/ó coger son los 18 años y ésto se toma como verdad absoluta e indiscutible, como si todos a los 18 años tuvieramos la madurez suficiente tanto para pistear como para coger con responsabilidad, o simplemente lidiar con lo que ésto conlleva; jaa, permítaseme la carcajada por favor.

Así existen miles de restricciones y avances en la vida que se rigen por la edad desde hace años sin que nadie se atreva a decir que la naturaleza se equivocó y nosotros le seguimos la corriente. Debería uno poder mantener su edad hasta que se estuviera listo para pasar a la siguiente, hasta que se aprenda y se comprenda todo lo que esa edad en específico tiene que dejar en nosotros. Así llegaríamos todos a los 13 años listos para la adolescencia (que es la etapa en la que seguramente duraríamos más tiempo entre año y año), llegaríamos a los 18 con la madurez suficiente para beber y coger, llegaríamos a los 21 sin tantas ganas de ir a Las Vegas a gastar nuestro dinero de leche* creyendo que nos vamos a hacer ricos, saldríamos de la universidad con todo el conocimiento que debíamos absorber y no nomás con el de los días que si fuimos porque no amanecimos crudos, empezaríamos a tener hijos cuando ya hubieramos tenido el suficiente contacto con otros infantes como para no espantarnos porque el chamaco estornudó -lo que nos ahorraría cientos de pesos en idas innecesarias al pediatra-. Procrearíamos y educaríamos ya que hubieramos vivido lo suficiente para después no querer que nuestros hijos "vivan lo que yo no viví" ó "entiendan lo que yo no entendí" o "sean lo que yo no fui" -y ésto les ahorraría a ellos cientos de pesos en idas al psicólogo- Llegaríamos a los 40 y no habría crisis ídem, llegaríamos a los 60 no sin darnos cuenta sino a propósito...

¿Ven? Todos nuestros problemas se solucionarían si tan sólo la naturaleza no tuviera tanta pinche prisa ni un humor tan negro.

Ni modo, no nos queda mas que correr y correr el maratón portando un número en el cuerpo y otro en la mente.




*término con el que he denominado al dinero que aún no es ganado por uno sino provisto por nuestros padres (y que además creemos que merecemos)

15 jul. 2009

De días nublados...

(Alguna noche malva de hace algunos meses)


Encuentra qué tan largo es el camino de mi corazón a mi cama y recórrelo al revés.
Dime que te toque cuando todos pueden ver, Déjame observarte cuando nadie nos ve.
Rasgúñame las heridas hasta que abran de nuevo y encárgate de cuidarlas hasta que cierren con tu nombre por dentro.
Déjame cuidarte y odiémonos bajo las sábanas.

Sabes que cuando me tocas muerdo mis labios, pero alguna vez abriré la boca y sabrás qué sonido tiene el deseo…Escúchame.

No me regales flores. Nunca.
Dibújame un girasol en el pecho y sé el sol.
Grítame hasta que te duela.
Te quitaré el ceño fruncido a besos.
Regálame los moretones para probar que existimos cuando por la mañana, todo me parezca un sueño…

11 jul. 2009

Cristopher Street day.

Cristopher street es el nombre de una calle de EEUU en la que hace unos años se cometió un muy sonado crimen en contra de un homosexual, desde entonces en Alemania se conmemora con un desfile gay al que asistí el día de hoy... cómo me encanta la putería, no lo puedo negar.


Yo con una de las reinas del desfile



Me divertí un chingo, definitivamente la jotería es muy mi ambiente, me dio mucho gusto ver gente de todas las edades apoyando la causa, en algún punto incluso al alcalde vi por ahí caminando y hasta gente en las banquetas con sus chamacos haciendo alboroto, todo mundo se veía contento y resultaba imposible no contagiarse de la vibra... y de la pinche envidia que me daban algunas de las locas travestis que tenían unas piernas y unas nalgas de campeonato las cabronas! ¿Cómo le hacen para caminar por las calles dos horas con plataformas y tacones del 12? Jamás lo entenderé, las admiro, yo a los 30 minutos anduviera como pollo espinado o de plano ya descalza.






Si yo fuera joto... sería bien joto.

7 jul. 2009

Lo que no va a ser.

Vivo en una relación con fecha de caducidad conocida.
Si, todas las relaciones la tienen, todas acaban, pero nunca se sabe cual es hasta que llega. Uno se embarca en la aventura sin saber aquioras se hunde el barco ni porque... pero éste no es el caso.
Llegará diciembre y junto con el sol, me iré yo (si, así como la canción).
El día marcado en el calendario como mi regreso a México, es también el día que tiene impresa mi relación en el apartado de "expiration date"

Él dice: "...y pues no, no será fácil"
Yo: "...pero más fácil que regresarte...(?)"
El: "Si"

Y la flecha entra derechita y sin dificultad hasta la válvula sigmoidea aórtica de mi sangrón corazón.

Yo quería mi maldito cuento de hadas. Yo quería el "pobres-pero-juntos, pobres-pero-con-amor, donde-sea-pero-juntos" y demás mamadas que me hicieron creer la tele, hollywood, mi mamá, y mis exes ñoños. Malditos todos.

Yo quería invitarle unos tacos, yo quería que me ayudara con la tarea, que mis hermanos lo idolatraran, que mi papá lo desaprobara, que mi abuela le ofreciera galletas, que me asfixiara con su conocimiento enfermizo de tipografía por las calles de Oaxaca, San Luis Potosí y Puebla. Que me cayera bien su hermano, que me intimidara su mamá, quería seguirlo colmando de besos cada mañana, hacerle la cena y que siempre me diga que me falta sal, inventarnos más nombres, zorrear juntos a las viejas por las calles, ver la 4ta temporada de Dexter y mordernos las uñas mutuamente, ver películas mientras me hace cosquillitas en la espada, decirle que lo amo como aman las lavadores a los calcetines sin par, olerle la cabeza y sentir que el mundo se detiene, yo quería seguirlo amando muchos días más... quería que el amor le alcanzara para seguirme...

Quería todo lo que normal y lógicamente pasa en ese mundo de fantasía en el que yo y otros tantos pendejos tenemos la cabeza.

Pero no, no será... y las pinches lágrimas no quisieron quedarse en el mundo de fantasía.