27 jul. 2009

Naranja dulce, partida de madre II

Y que me parto mi madre... again.

Uno pensaría que con tantas caídas, golpes, traspiés y marometas dobles invertidas aaaalgo debería yo haber aprendido ya, pero no, la verdad es que no.

Iba yo muy mona, de falda enseñando media pierna y toda la cosa, incluso me había puesto ese collar lindo que mi Sr. Don Cejas me había regalado un par de días antes.

Tomé la bicicleta y agarré mi camino, no el de siempre puesto que quería pararme antes en el campo de Goldlackplatz para tomar un par de fotos; una vez tomadas monté de nuevo mi super Mustang de dos ruedas y me metí por la pequeña calle Robinienstraße metiéndole un poco más de velocidad a mi pedaleo cuando sin ningún tipo de aviso se me cruza un jodido gato y yo que soy un alma buena de diosito no quise hacerlo caca e intenté hacer una maniobra perfecta... que no me salió. (hasta el momento no entiendo en qué radicó mi error si todo estaba tan bien calculado) Dicha maniobra consistía en un pequeño volantazo seguido por una apretada suave al freno de atrás que me daría un frenada limpia y efectiva e incluso me daría tiempo de gritarle algún improperio al gato, pero no... lo único que me salió fue el volantazo, perdí el control de la bici y ni el freno apreté, me estampé toditísima yo y mi Mustang de dos ruedas contra una jardinera rota y un árbol, todo el impacto fue tan aparatoso y rápido que no recuerdo los detalles pero vi mis zapatos volar en el aire, mi Mustang me jugó chueco y me tumbó y en algún momento de mi descenso escuché un trágico "clic" en mi hombro izquierdo, me levanté inmediatamente y pegué un grito de dolor, escuché otro "clac" en dicho hombro y con la mano derecha intenté elevarme todo el brazo izquierdo pero al soltarlo no lo pude sostener arriba y cayó ignorando mis órdenes, puta madre me dolía un chingo. Roto no estaba y eso era tan evidente como aliviante pero aún así puta madre como me dolía. Me senté en la jardinera a sobarme llorando desconsolada... y descalza. Tres personas pasaron ¡TRES! y ni una se detuvo siquiera a echarme un pedo, (pinches alemanes por eso nadie los quiere ; _ ;) intenté mover los dedos y temblorosos medio me respondían pero con cada movimiento me recorría una punzada de dolor desde el dedo hasta el hombro, a como pude saqué mi celular y llamé a la casa de mi familia adoptiva; no hubo respuesta, llamé entonces a mi Sr. Don Cejas que tan hermoso me dijo "voy para allá" y se montó en su corcel de dos ruedas para llegar a mi rescate... pero como se tardó el cabrón. Una señora que venía pasando con su chamaquita en una carreola SI se detuvo y me dijo:


"¿Estás bien?"

En circunstancias normales le hubiera respondido "Sí wey, aquí nomás, haciendo tamales de piña" Pero pues, se había detenido dispuesta a ayudarme tons no me nació y solo le dije "No, me caí y me duele mucho el hombro"

En su acento noté que ni alemana era (ven, les digo) era Ucraniana y me ofreció llamar a una ambulancia, le dije que no gracias, que ahorita llegaba mi hermoso y cejón príncipe pero pos nomás no llegaba. Me dijo que si quería ella podría hablar a mis padres, pero -en mi alemán mocho- le expliqué que no viven aquí y que mi familia adoptiva no me contestaba, resultó que ella también había sido au pair en años pasados (¡au pairs unidas, jamás serán vencidas!) me dijo que no me quería dejar ahí nomás tirada en la calle y le habló a la ambulancia. A decir verdad me sentía yo bastante ridícula de que me fueran a trepar a una ambulancia nomás por un hombro churido pero pues qué iba yo a hacer, efectivamente no podía quedarme ahí tirada sin saber qué tan grave era el asunto.

Llegamos a la Klinikum Schwabing y me pasaron a una sala a esperar a que algún doctor se apiadara de mi pobre bracito. Después, mientras esperábamos a que me pasaran a los rayos X el cejas y yo nos pusimos una buena carcajeada con los baños que estaban en el pasillo:



Baños especializados, cuanta elegancia.


Me tomaron las radiografías y Cejas y yo nos regresamos a la sala de espera con harta hambre y nos tragamos entre los dos unas papitas y un chocolate, (la dieta ante todo) Pero ni con el delicioso chocolate me dejaba de doler tan culeramente mi brazo y hombro.

Por fin salió la enfermera y me dijo "Ora, pásatiotravez güerita"


Me atendió ahora otro doctor que me preguntó de donde era:

"De México"

-"Aahhh yo fui una vez a México, al sur, por ahí a Yucatán y todas esas partes"

-"Órale"


-"Muy bonito, fui con unos amigos y también anduvimos por ahí por puerto Angel y puerto Escondido"

-"ahh..."

-"Luego fuimos a esa ciudad muy famosa a la que todo mundo va..."

-"hm..."


-"Esa que tiene playas, muy famosa! que todos van ahí de vacaciones"

-"ehm... no sé, hay muchas"

-"No, no, pero esa más"

¬¬

Para éste momento podrán imaginarse que mi mirada se inundaba de fuego y empezaba a tornarme verde. El pinche doctor se quedó todavía callado como 3 minutos pensando en el nombre de la ciudad y yo -que ya estaba que me paraba de chichis-, proferí el profundo carraspeo universal que todos entendemos como diciéndole "¡ÓYEME RE CABRÓN!" y captó el mensaje.

"Bueno, bueno... no importa"

Me dijo que los rayos x mostraban que nada estaba roto pero que tenía yo un leve esguince, que no era necesaria la férula pero si unas pastillas y unos parches y la chingada, se puso a hacer mi diagnóstico en la computadora para que yo pudiera dárselo al seguro y se tardo un par de minutos en los que ambos permanecimos callados hasta que grita...

"¡ACAPULCO!... ¡fuimos a Acapulco!"

¡Hijo de su teutona madre, me tenía taaan pinche preocupada! Ya no sabía si reír o jalarle los pelos.

Total que salí de ahí con un parche frío, oloroso y unas pastillas. Hasta la mañana siguiente me di cuenta de la buena cantidad de moretes que relucían en mis pálidas e hinchadísimas piernas, unos de los moretones incluso forman un triángulo bien místico... todavía no sé que significa pero seguro es algo bien místico.




Mi bici no quedó hecha popó, todo bien, pero al parecer con el impacto me salieron navajas del culo porque se le hicieron un par de rajadas al asiento que no me explico de otra manera.

Yo... río y río. Ahora solo estoy esperando recuperarme para ir y cobrarle la consulta al pinche gato.

7 comentarios:

La Otra dijo...

Jajajajaja. Delicioso!

Más como este Mangeichon ;)

P.D. Que se mejore tu alita de poxo :-*

Kelly Morgendorffer dijo...

Me gusta tu morere... es como una banderita gay, hartoooo original xD

¡Besos! TQM

Saruman dijo...

O sea, ¿cómo se dice "estoy haciendo tamales de piña" en alemán?

Ich koche Ananas Tamales.

Eso en cualquier idioma es obviamente un albur. Pinches mexicanos, por eso nadie los quiere u_u

Y tu triángulo místico más parece un smiley, como este: ._.

SEÑORITA ECHAGARAY. CON "A", NO CON "E" dijo...

"fuimos a acapulco!!" jajajjaa, que poca madre, le hubieras dado una patada en los huevos con el pretexto de que no podias controlar tu cuerpo pq el gato ese en realidad era una bruja que te dio poderes.. o cualquier cosa, pero haberle pegado!º

El Quejoso dijo...

:) Ah, que bonitos recuerdos...

OAB dijo...

no puedo dejar de reir...ACAPULCO, el doctor pensando el el nombre de la ciudad y tu con el dolor a todo lo que daba... ACAPULCO

El mecartistrónico dijo...

jaja con tu post me identifiqué doblemente:

1) Yo también el otro día me caí de la bici (aunque no fue tan aparatoso ni tan gatuno... fue por un coche que ni cerca estaba y una bajada y un freno de atrás que no servía y uno de adelante que servía de más y yo venía distraido y... bueno ya). Sí me dolía mucho pero no tanto. Fue hace como dos meses. Me estuvo doliendo como un mes.

2) Hace como dos semanas fui al doctor (ah, olvidé decir que también estoy en el extranjero), traía un dolor muy fuerte en la espalda... Para darle antecedentes médicos al doctor, le comenté que el fin de semana había ido a Kyoto y a Miyajima, y que dormí en camiones y caminé mucho y diluvió y me empapé y estuve mucho tiempo mojado...
y claro, era más interesante mencionar todos los lugares importanes de Kyoto, que qué era lo que pasaba con mi espalda.



No sabía que en Alemania se hacen tamales de piña. ¿A qué saben?