11 jun. 2011

Si me importa.

Aunque me la pase diciendo que no.

Un mes antes de hacer mi viaje tuve el pleito más desastroso que hasta ahora he tenido con mi madre, me llegó el agua al cuello con sus mamadas y ardió troya, por primera vez en mi vida la mandé literalmente a la chingada y nos gritamos y dijimos cosas muy culeras, ella me corrió de la casa y no volví a hablar con ella.

Ella antes de lo peor supo que yo me iba, supo por mis hermanos y por mi familia que haría un viaje de 6 meses al otro lado del mundo, pasó el tiempo, no nos despedimos, sigue pasando y ella no ha hecho absolutamente nada por saber siquiera si sigo viva.

Me duele. No hallo de qué otra manera decirlo con los ojos tan llenos de lágrimas.
Me duele.

Ahórrense los "pues búscala tu" porque son lo mismo que yo diría y es lo mismo que tengo haciendo desde hace 20 años. Ya no lo voy a hacer. No es orgullo ni mucho menos, se trata más bien de dignidad. Ya estoy cansada de hacerle excusas, de perdonar, olvidar y barrer las cosas bajo la alfombra nomás porque es quien es. La verdad es que yo siempre he dicho que si alguien no es una fuerza positiva en tu vida no tiene por qué estar en ella y hasta ahora tomé mi propio consejo, pero puta chingada, me duele un putero que le valga verga si vivo o no vivo, si estoy bien o no, que no le interese en lo más mínimo... no es lo mismo ser mamá que ser hija. Soy su hija, chingada madre.

Me la paso racionalizándolo todo y diciendo que no me importa, que ya pasó, que es mejor así... pero si me importa y si me duele. Me caga estar en este increíble lugar y de repente pensar en ella, en que le gustaría tal o cual cosa que estoy viendo, en que pienso ir a Marruecos en 3 meses y es algo que a ella le encantaría, me choca que lo que vivo es algo que a cualquiera le gustaría compartirlo con su madre y yo no puedo.

Ibiza es un lugar hermoso, vivo con gente lindísima que desde el minuto uno se ha preocupado y ocupado por mi, me siento afortunada de estar viviendo lo que vivo, sé que me lo he ganado, sé que merezco todo lo bueno que hay en mi vida ahora y solo quisiera que no fuera mi madre el puto granito en este magnífico arroz.