20 dic. 2009

Ich bereue nichts...

Anoche me puse a ver una de las series que juntos veíamos. Quería sentirte ahí al lado pero nunca lo logré, ni siquiera pude poner atención a lo que veía. Cuando se acabó el episodio supe que era hora de enfrentarme de nuevo a ese vacío pero en la cama, y ese dolía más.

Las lágrimas lo empaparon todo y las sábanas me ahorcaban con tu ausencia. No quería ni podía dormir si no estabas a mi lado. Le hice un berrinche a la vida y ni siquiera me volteó a ver, como un padre estricto e intachable; inamovible.

Me salí de la cama y bajé las escaleras en penumbras, entré al cuarto de mi mamá y tratando de disimular el llanto le pregunté que si podía dormir con ella, me metí a su cama; ella me abrazó, yo cerraba los ojos y podía sentir cuando tu me abrazabas y te pegabas cada vez más a mi hasta dejarme en la orilla de la cama. En la oscuridad te veía dormir con el ceño fruncido, me parecía tan tierno que hasta dormido lo fruncías... me encantaba verte y tocarte sin que te dieras cuenta, me maravillaba encontrarte cada vez que abría los ojos y nunca imaginé lo increíblemente difícil que sería no encontrarte ya por más que te buscara.

No sé cuantas horas estuve despierta llorando en silencio por el dolor que me causa en el cuerpo el síndrome de abstinencia a ti... mi droga preferida.

17 dic. 2009

Ya no sé si regresé o me fui...

Pero aquí estoy.
En guanatos town de nuevo en mi casa con mi mamá, abuelosauria y un par de seres amorosos que dice la gente que son mis hermanos, pero yo digo que son como mis costillas, algo así como Eva y Adán pero sin la culebra malvibrosa y el paraíso y las caminatas en pelotas y eso.

Todo es raro.

Siento un inexplicable desfase entre mí y mi entorno. No me siento parte de él como antes. Lo veo todo tan igual y me veo a mi tan diferente que ya no sé bien como encajo o si siquiera lo hago.

Debería contarles hartas cosas. De mi aventura con una caja enorme y pesada y el africanito del Deutsche post, de como en Frankfurt me pude haber quedado todo un día con viáticos pagados y por puritita mala suerte ya no se hizo, del viejo zorimbo que venía a un lado de mi en el avión, de como perdí una conexión y les chillé a los de mexicana... pero nada puedo explicarlo sin que a mi mente llegue el recuerdo y el sentimiento de dejar al hombre que amo detrás de un pasillo de aeropuerto.

Nada de lo que me pasa ahora es tan fuerte como ese maldito puto sentimiento que se me trepa como fuego por todo el pecho y lo ebulle todo. Tener que seguir caminando sin mirar atrás, siendo un caos de mocos y lágrimas que no puede hacer otra cosa que dolerse y procurar no hacer demasiado ruido en el proceso, sentada en una sala de espera rodeada de un montón de gente seria que me miraba con horror. Como si ellos nunca hubieran llorado, como si nunca hubieran sentido que les arrancan el corazón a pedazos, como si yo representara el desastre al que todos tememos.

No sé qué pasará, pero hoy no estoy bien y como pocas veces en mi vida, tampoco quiero fingir que lo estoy.

9 dic. 2009

Crónicas de un cumpleaños pobre pero amoroso.

Ayer fue el cumpleaños de mi macho sireno, ó como le dice la yayis: mi "killer" (jaja siempre me da risa el término) y pues con todo y la falta de recursos y tiempos estresantes y todas esas cosas, le festejé con harto amor.

Primero estaba yo muy decidida a hacerle un delicioso pastel de chocolate y queso y ya tenía yo todo cuando le empiezo a leer las instrucciones y me doy cuenta de que estoy re vavoza y no tengo batidora. "Puta madre", me dije yo en ese tono tan discreto que me caracteriza. "¿Y si le hago en putiza con una cuchara?" "¿Y si le grito a la mezcla hasta que se intimide y haga lo que yo le pida?" "¿Y si recojo un pequeño ejército de pequeñísimas catarinas en el jardín y las meto a la mezcla para que le soplen y con sus patitas lo revuelvan y esponjen todo?" "¿Y si lo pongo en la licuadora?"

Preguntas como esa y más pasaron por ésta cabeza que se han de comer los gusanos.

Antes de poder resolver tal problemática, otra surgió: me faltaban huevos.

Así como lo leen.

No, no de ganas ni de valentía, estaba yo de verdad decidida a que aquél pastel se llevara a cabo así me costara una chiche y la mitad de la otra pero la receta decía 4 huevos y yo contaba nada más con 3. Salir con éstos frillores hasta el super por un puto huevo es una mentadísima de madre, estarán ustedes de acuerdo conmigo. Mientras pensaba en mis horrorosos problemas y en lo injusta que es la vida, me dije: "chinguesumadre", -de nuevo con mi tono de sumisa princesa campirana- "le hago con la licuadora así con cuidadete y le pido un huevo a los vecinos viejecillos de al lado que son re sonrientes"

Y así fui con los vecinucos a timbrarles, me abrió el señor y le dije "Pregunta tonta, pero, ¿tienen un huevo que me proporcionen?" se rió un poco y me dijo "¿un huevo?"
-Sí, un huevo. Respondí con firmeza.
El señor le dijo a su esposa que aquí andaba la vecina en calcetines pidiendo un huevo, la señora también vino y se rió otro poco, se veían bastante extrañados, algo me hizo pensar que aquí en las alemanias no se usa eso de andar pidiendo huevos o tacitas de azúcar a los vecinos pero pos ya estaba yo ahí, ya qué.
-¿Nada más uno?
-Si, estoy haciendo un pastel para mi killer y me falta sólo un huevo.
-Ah si, como no.

Y muy sonriente me entregó mi huevo y me dijo que me lo regalaba. Tan linda la vecina, seguro se quedaron platicando de lo raros que somos los mexis.


Después me puse a inflar unos globos que medio me robé de casa de mi familia adoptiva, ni me fijé bien de qué colores eran o cuantos porque había rete poquitos, yo nomás agarré lo que me encontré y ya. Cuando los estaba inflando y los agarré para pegarlos, me di cuenta de que tenía yo unos genitales masculinos gigantes entre mis manos jajajaja y como me dio harta risa, así se los pegué afuerita para que al llegar de la chamba lo recibiesen:



Jajajaja ¡me moría de risa! y cuando llegó él, muerto de risa también me dijo "¡van a pensar los vecinos que soy joto!" y yo doblábame de risión, júrolo.

El pastel salió harto bueno, aunque también luego me di cuenta que las letras de chocolate -también tomadas prestadas de la casa de mi familia adoptiva- ya estaban rete usadas y le quedaban puras i's y k's y q's y no se podía armar nada legible, así que usé las que había y a algunas les hice la circuncisión pa modificarlas y al final ésto quedó:




Nótese como la L es en realidad un uno jojojo.

Luego cuando abrió su regalo con su cara de niñito en navidad, me sentí feliz, feliz, sabía que le encantaría y así fue, me veía con unos ojos que bueh... hasta sentí que era mi cumpleaños también.

Lo siguiente no es apto para menores así que no se los cuento jijiji.

Besos babeados,
Andreinski

3 dic. 2009

A veces es más difícil regresar que irse...

así me lo dijo y supo que yo sabía perfectamente a qué se refería.


No me quiero ir entera.

Quiero dejar pedazos de mí regados por su casa, por los cuartos de los niños, por el centro, por las calles que recorro y los trenes que tomo a diario, quiero irme ronca... sin voz. Dejar aquí gritos, llantos y risas y que la nieve las conserve durante el invierno y en la primavera se esparsan sobre todo. Quiero irme cansada, sin miedo, sin algunos dedos, sin algunos cabellos, sin algunas pestañas.

No me voy a ir entera...