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13 nov 2009

Hoy no...

Hoy me maldigo por no haber hecho de éste espacio uno realmente anónimo.
No sé, tal vez la caga mi elitismo, tal vez es cobardía, tal vez simplemente me gusta hacer creer que enseño todas mis cartas mientras guardo un par entre la muñeca y la manga. No necesariamente un as o un rey, puede ser un tres o un 6... pero nadie afuera lo sabría.

29 oct 2009

Quiero

Hoy quiero que mis huesos truenen rechinantes, que mi pelo largo se enrrede a lo largo de mis brazos.
Quiero caminar por tus venas.
Llenar los huequitos que se forman en tus clavículas con agua de jamaica y ahí nadar por horas.
Cuando esté cansada me adheriré a tu cuello como sanguijuela y tu pulso me arrullará, escalaré hasta tu oreja y en ésa cuna dormiré con el eco constante de tus pensamientos. Cuando despierte haré un graffiti naranja en tu tímpano que diga "Te amo cien veces" y sin querer, cientoveinte te amaré.

17 oct 2009

De cotidianeidades e infidelidades.

Antier en la parada del camioncito que tomo para venir a casa de mi viejón se me acercó una señora cincuentona y me preguntó en cuanto tiempo pasaba el camión. "Vieja buevona" pensé yo, ya que ahí en la parada se encuentran impresos los horarios en los que pasa y siempre es muy puntual.

-4 minutos

ella con un acento evidentemente extranjero (pudo haber sido de Albania pero no me hagan mucho caso)

-¿4 minutos?
-Si, 4 minutos
-¿4 minutos?

...¬¬

Me dijo que quería ir a Hauptbahnhof y bla bla bla y ya le dije que si, que iba bien, que ahorita mero llegaba. Entonces me sonrió, se quitó la bufanda y descubriéndome el cuello me dijo "¿¿no tienes polvo?? ¿¿maquillaje??" revelando un indiscreto chupetón que tenía bien marcado ahí merito en la yugular.

-Huh?
-¡polvo, polvo! maquillaje para ésto.

Oseeeea, ¿qué le pasa? ¡¿Quien en pleno uso de sus facultades mentales le va a prestar su maquillaje a una vieja desconocida en la parada del camión?! ¡y para aplicárselo en ése pécoro lugar donde quiensabequien le succionó y babeó! No, no, no, deveras que como hay gente loca, mijos. Seguro la doña venía de encontrarse con su amante y deseaba esconderle las evidencias del pecado de sus tocamientos impuros al marido, segurito que sí. Y así, MEEENOS que le voy a andar yo ayudando a engañar a ése pobre hombre que seguro llega cansado de su trabajo en la fábrica deseando llegar a los brazos de su amada sin imaginarse siquiera que es ella ¡la merita reencarnación de Satán! Osea, si, es cierto que él ya no la toca como antes pero eso no le da derecho de andar de colafloja con un alemán gordito y pelón, NO. Imagínese usted -afamado y sensual lector- lo que van a pensar sus hijos... esas 8 almitas de Jebús: Choni, Cuca (era la grande), Lila, Sesam, Mußni, Bini, Vanili, Schokolati, que nada de culpa tienen de tener una madre suuuuucia, pecadora, insaciable, golosota. Su marido solamente necesita un poco de comprensión, un poco de comunicación y cariño y las cosas volverían a ser como antes... no sé, tal vez él no es tan bueno después de todo, ya no le trae flores como antes lo hacía, ya no la saca a orear ni al Olympia park, ya no le canta al oído "Te aaaamo, desde el primer momento en que teee ví, y hace tiempo te buscaaaba y ya te imaginaaaba asíiiii" de Franco de Vita -su cantante favorito- al que se podía escuchar en la rockola cuando se conocieron aquella fría tarde de diciembre que se encontraban en un puesto de döner en el centro engullendo sus kebabs con un apfelschorle pa' que resbale.

26 ago 2009

Mi fracaso se ve desde gúgl earth.

Hace como año y medio, lorena y yo gustábamos de salir en su carro única y exclusivamente a pendejear (siempre se nos ha dado de una manera muy natural) y así recorríamos las calles de la ciudad de Guadalajara escuchando musiquita y subiéndoles el autoestima a los señores panzones que a nuestro paso encontrábamos. En una ocasión hicieron presa de mi unas ganas terribles de mear y como andábamos cerca de casa de mi papá le dije "Ora comadre, hay que pasar con mi progenitor porque se me revienta el bolis" y bien, llegamos, nos estacionamos, y timbré pero no había nadie.

He de comentar aquí que mi papá vive a un par de cuadras de la Expo Guadalajara y en ésos días estaba la FIL, así que las calles aledañas se llenan de gente que no quiere pagar estacionamiento.

Era tanta mi desesperación de miar que dije yo "Pueeees en el pastito, no le aunque" y le pregunté a Lorena si traía papel y en cambio me ofreció unas toallitas extrañas y viejas que eran para limpiar vidrios -o algo así- pero pues era eso o rezarle con fervor a diosito y a san juditas tadeo por que me creciera un pene pa miar parada, tons pos... ¿no edá? Ei.

Me subí la falda, me bajé los calzones y me puse en la universal posición de aguilita, empecé a soltar el chorrín y que sale un apuesto caballero de la casa de al lado... y no, no había absolutamente nada que realmente me cubriera. Me escamé porque esa colonia es media finolis y son re mamones los vecinos, ¿qué tal que le hablaba a la polecía? Tons le corté a mi cotorreo pero en vez de nomás soltarme la falda pa que se tapara todo, todavía de babosa agarro los calzones y me los subo dejando en evidencia mi fechoría. No sólo eso, en la subida de interiores se atoró una esquinita de mi falda y quedé con medio culo a la vista del mundo entero y no fue sino hasta minutos después que me di cuenta. Lorena no podía de la risa -y luego es bien discreta pa carcajearse-. El apuesto hombre nomás hizo cara de indignación y se metió a su casa. Yo no podía más, ya había dejado salir un poco, era imposible que pudiera seguir aguantando un segundo más. Me agaché junto al carro de la lore y ora si dejé mi agüita amarilla fluir. Qué paz. Qué paz hasta que sale mi papá de su casa diciendo "Bueno pero ¿qué se traen?" (!!)

"¡Papá! ¡¿Por qué no me abriste?!"
"Ah, esque no sirve el interfon, me hubieras gritado... salí porque hasta la cocina se escuchan sus gritos y risotadas."

Nivel de fracaso: 10.9

En otra de nuestras paseadas sin rumbo, descubrí que una efectiva -y extrañamente cómoda- manera de quitarse el frío de las manos era metiéndolas en el brassiere y agarrándose las teclas (son muy cálidas) y mientras le comentaba a Lorena mi exitoso descubrimiento durante el alto, voltée a mi derecha para encontrarme con un tipo en una camioneta que se estaba sacando un mocote AJAJA QUE COCHINO SEÑO... oh, espera.
Él se me quedó viendo con la misma cara y comprendimos nuestra situación al tiempo que nos dirigimos un gesto de aceptación mutua y nos volteamos.

Nivel de fracaso: 8.8