9 abr. 2010

Agridulce

¡Ya tengo trabajo!

...y zaz que me enfermo al 4to día de trabajo. #fail

Fue su culpa, el training room en el que estoy (que por cierto se llama "MAMMOGRAPHY" jijiji wtf) tiene un aire acondicionado que parece importado de Alaska.

Casi lo vale, porque es la onda que me pregunten en qué sala estoy y yo diga: "en la mamografía"

Así que aquí me tienen, con una voz bien sexy, dolor de cabeza y sueño, pensando en todo y en nada; en que ya me tengo que cortar las uñas de los pies y en como es que en escasos 4 días cumplo 20 añotes.

Marzo quedó marcado en el calendario como el mes de la agridulcez.

Fui a la boda de un primo. Algunos de ustedes afamados y sensuales lectores que ya medio me conocen saben que AMO las bodas. Desde la guapeada y entaconada hasta la tijereada de vestidos y peinados, el intenso bailongo, los padrinos borrachos, las tías copetudas, los jotecitos de los grupos versátiles. Las bodas -mientras no sean de uno- son muy divertidas y yo las llevo en mi corazón.

Ésta no estuvo taaaan divertida, era muy fresa, a mi me gusta más el guapachosor, aquí había mucho tapatío de alto pedo y esas mamonadas que la neta nunca han sido lo mío, pero tuvo sus momentos.

Mi papá me sacó a bailar. Pocas cosas hay en la vida más "agusto" que bailar con mi papá. Baila muy bien, muy fluído, guía perfecto... como flotando. Mientras sonaba el danzón, recargamos nuestras cabezas una con otra, cerré los ojos y mientras me dejaba llevar por él, me di cuenta que los mejores momentos que he vivido con mi papá en los últimos 10 años han sido bailando. Y no han sido muchos.
Doy gracias de que nos guste bailar y que sea tan lindo bailar con él, porque cuando se baila no se habla... y eso me alegra de la misma manera que hace un nudo en mi garganta.

Entrada la fiesta y los alipuses, la nueva novia de mi hermano el "raro" (tengo 4 medios hermanos más grandes que yo de los que ya les contaré porque es harina de otro costal) ya andaba bastante jarra. Yo no la conocía hasta ese día, al principio me cayó muy bien porque no es apretada ni fresa y se ve que quiere mucho a mi hermano. En una de las sentadas que se permite uno entre canción y canción para rehidratarse, me invitó un cigarrito y me empezó a hablar de ella. Empezó a contarme que es vidente, que se dedica a hacer "trabajos" de ondas esotéricas, que se pelea con los demonios y que siempre ha estado "en contacto con lo sobrenatural", que los fantasmas la buscan, que una vez mató a alguien con sus puros poderes mentales y la ñonga capeada y que-sabe-qué.

Pueden imaginar que para entonces yo ya sentía más lástima que otra cosa, quería cagarme de risa, me daba pena ajena, empezaban a acabárseme las frases para responderle sin "no mames".

Y en eso estaba yo cuando de repente algo en mi cabeza me dijo: deberías tenerle algo de envidia.

Ella, que es de mi edad, está CONVENCIDA de cual es su motivo en la vida. Ella sabe a qué vino, no tiene dudas al respecto, le gusta lo que hace y lo que ella ve como "sus dones", es feliz con lo que cree que ella es y su misión.

¿yo? Jamás he tenido ni una puta idea.

No sé exactamente ni qué chingados quiero, mucho menos cual es mi putas "propósito" en el cochino mundo. Algo en mí quisiera tener eso que ella tiene, esa absoluta certeza de su papel en la Tierra. Siempre voy por ahí nomás, sin un punto fijo en el mapa, sin saber "de qué se trata" la vida de Andreinski, sin esa conciencia de sí mismo que muchas veces hace falta para saber pa' onde jalar.

Si me tripea ese pedo, lo único que me queda es saber que aunque no sé nada de nada, me he divertido un chingo tratando de averiguarlo.