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15 sept 2009

La verdad

Es que trato por todos los medios de no pensar en ti y cuando lo hago, quiero enojarme contigo, quiero pensar en todas ésas cosas que has hecho y que me cagan, quiero enojarme más por tu puta hipocresía, por tu pirujez, por tu paranoia, por tu necedad, lo que sea, pero que me ayude a quererte un poco menos.

Nada funciona. Tu puta hipocresía, tu pirujez, tu paranoia, tu necedad, más que enojarme sólo me entristecen. Saber que jamás te haré ver que lo nuestro merece mucho... todo. Que quisiera gritarte a la cara que eres un idiota por dejarme ir así, por preferir una vida tan vacía a la belleza de la incerteza, de los sabores y sinsabores de la lucha conjunta.

No sé, tal vez así sea mejor, tal vez aún nos queda mucho por aprender... a miles de cuerpos de distancia entre nosotros. Hoy sólo sé que te odio casi tanto como te amo, y tu sabes bien cuanto es eso.

18 ago 2009

Un hilo tenso y maltratado.

Nunca me he tomado muy en serio. Ni a mi ni casi a nadie/nada.

Puedo bromear acerca de casi cualquier cosa, tengo un humor bastante retorcido, soy la que si se ríe con los chistes de leprosos, discapacitados, de mi misma, de mi santa y pura madre, de mi abuela y de la vecina viejita y desdentada que se cae. La neta.

Pero hasta yo tengo mis límites y ya ni siquiera hablemos de las categorías chistorísticas... simplemente soy poseedora de una autoestima que pende de un hilo, uno muy tenso y maltratado. Uno que se encuentra muy muy alto y es difícil alcanzar pero al hacerlo, cualquier airecito, cualquier mosquita la puede tumbar hasta el suelo y dejarla casi inservible.

No es culpa de nadie, es mía. Si por algo se llama AUTOestima, se supone que soy yo y solamente yo quien tiene -o debería tener- influencia en ella pero no es así. Casi cualquier persona (conocida porque con desconocidos no aplica) -y puntos extras si esa persona es mi mamá- puede, tocando los botones correctos, hacerla trizas sin problemas.

Y no importa cuanto me repitan otras personas lo "valiosa" que soy, lo "buena onda" que soy, lo "fuerte" que siempre he sido etc, etc, no importa cuando además son las mismas personas que te dicen que "lo que importa es lo de adentro" las primeras en descalificarme a mi o otras. No importa porque mis inseguridades vienen de muy adentro y trastocan cada cosa que hago, cada relación que tengo y no tengo, cada paso que doy y cada cosa que callo.

La sentencia proferida por mis padres desde hace años "Nadie te va a querer así" aún resuena en mi cabeza todo el tiempo... y yo trato de borrarla... y seguiré tratando.

Y ahora para cortar con lo azotado y emo de éste post:
Un pez que dibujé antier mientras pensaba en lo difícil que debe ser la vida artística bajo el mar. Las cosas no son como La Sirenita nos hizo creer.

7 jul 2009

Lo que no va a ser.

Vivo en una relación con fecha de caducidad conocida.
Si, todas las relaciones la tienen, todas acaban, pero nunca se sabe cual es hasta que llega. Uno se embarca en la aventura sin saber aquioras se hunde el barco ni porque... pero éste no es el caso.
Llegará diciembre y junto con el sol, me iré yo (si, así como la canción).
El día marcado en el calendario como mi regreso a México, es también el día que tiene impresa mi relación en el apartado de "expiration date"

Él dice: "...y pues no, no será fácil"
Yo: "...pero más fácil que regresarte...(?)"
El: "Si"

Y la flecha entra derechita y sin dificultad hasta la válvula sigmoidea aórtica de mi sangrón corazón.

Yo quería mi maldito cuento de hadas. Yo quería el "pobres-pero-juntos, pobres-pero-con-amor, donde-sea-pero-juntos" y demás mamadas que me hicieron creer la tele, hollywood, mi mamá, y mis exes ñoños. Malditos todos.

Yo quería invitarle unos tacos, yo quería que me ayudara con la tarea, que mis hermanos lo idolatraran, que mi papá lo desaprobara, que mi abuela le ofreciera galletas, que me asfixiara con su conocimiento enfermizo de tipografía por las calles de Oaxaca, San Luis Potosí y Puebla. Que me cayera bien su hermano, que me intimidara su mamá, quería seguirlo colmando de besos cada mañana, hacerle la cena y que siempre me diga que me falta sal, inventarnos más nombres, zorrear juntos a las viejas por las calles, ver la 4ta temporada de Dexter y mordernos las uñas mutuamente, ver películas mientras me hace cosquillitas en la espada, decirle que lo amo como aman las lavadores a los calcetines sin par, olerle la cabeza y sentir que el mundo se detiene, yo quería seguirlo amando muchos días más... quería que el amor le alcanzara para seguirme...

Quería todo lo que normal y lógicamente pasa en ese mundo de fantasía en el que yo y otros tantos pendejos tenemos la cabeza.

Pero no, no será... y las pinches lágrimas no quisieron quedarse en el mundo de fantasía.