Vivo en una relación con fecha de caducidad conocida.
Si, todas las relaciones la tienen, todas acaban, pero nunca se sabe cual es hasta que llega. Uno se embarca en la aventura sin saber aquioras se hunde el barco ni porque... pero éste no es el caso.
Llegará diciembre y junto con el sol, me iré yo (si, así como la canción).
El día marcado en el calendario como mi regreso a México, es también el día que tiene impresa mi relación en el apartado de "expiration date"
Él dice: "...y pues no, no será fácil"
Yo: "...pero más fácil que regresarte...(?)"
El: "Si"
Y la flecha entra derechita y sin dificultad hasta la válvula sigmoidea aórtica de mi sangrón corazón.
Yo quería mi maldito cuento de hadas. Yo quería el "pobres-pero-juntos, pobres-pero-con-amor, donde-sea-pero-juntos" y demás mamadas que me hicieron creer la tele, hollywood, mi mamá, y mis exes ñoños. Malditos todos.
Yo quería invitarle unos tacos, yo quería que me ayudara con la tarea, que mis hermanos lo idolatraran, que mi papá lo desaprobara, que mi abuela le ofreciera galletas, que me asfixiara con su conocimiento enfermizo de tipografía por las calles de Oaxaca, San Luis Potosí y Puebla. Que me cayera bien su hermano, que me intimidara su mamá, quería seguirlo colmando de besos cada mañana, hacerle la cena y que siempre me diga que me falta sal, inventarnos más nombres, zorrear juntos a las viejas por las calles, ver la 4ta temporada de Dexter y mordernos las uñas mutuamente, ver películas mientras me hace cosquillitas en la espada, decirle que lo amo como aman las lavadores a los calcetines sin par, olerle la cabeza y sentir que el mundo se detiene, yo quería seguirlo amando muchos días más... quería que el amor le alcanzara para seguirme...
Quería todo lo que normal y lógicamente pasa en ese mundo de fantasía en el que yo y otros tantos pendejos tenemos la cabeza.
Pero no, no será... y las pinches lágrimas no quisieron quedarse en el mundo de fantasía.