Mostrando entradas con la etiqueta mi doñita. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mi doñita. Mostrar todas las entradas

4 feb 2010

De patines, caídas, almohadas y conclusiones.

Hoy me acordé de mi primer par de patines. Eran negros con brillitos y las cintas con que se abrochaban eran moradas. Un sueño. Me los ponía y me sentía como una celebridad, una tambaleante, torpe y sonriente celebridad.

Con la pijama todavía puesta me salí con mis patines al patio a aprender el fino arte de la patinada. Me caí de puro sentón como cuatro veces, ya me dolía hasta la columna, ya mero me iba a poner a llorar, pero antes de verme caer una quinta vez, llegó mi madre con una almohada y un mecate; me puso la almohada en las nalgas y la aseguró a mi cadera con el mecate. Como pa' video de llutub, pipols. Ahí andaba yo a los pocos minutos: por toda la banqueta de mi cuadra con mis flamantes patines en línea y mi almohadota en el culo. Me caía y me levantaba como si nada hubiera pasado, feliz de la vida.

Tal escena solo puede tener una explicación: mi mamá es la hija perdida de MacGyver.