15 feb. 2012

Y Nojosa.

Ayer llegué con un paquete maltrecho por culpa de la lluvia a las oficinas de Correos de México a enviar un Print (*desvergonzada autopromoción*) que me compraron en Monterrey, mientras hacía fila, frente a mi se encontraba un viejito sombrerudo que se volteó para preguntarme si era mejor enviar su sobre express o por correo normal, en la mano sacudía un billete de $100 pesos y me decía "esque es todo lo que traigo...", le aconsejé que lo enviase por correo normal y me enseñó el sobre manila, en el espacio para el destinatario se leía:

RECIDENCIA LOS PINOS
PARA MI PRECIDENTE
FELIPE CALDERON Y NOJOSA.

Hice todo lo posible por tomarle una foto; lo atendieron antes de que pudiera sacar la cámara y ya no se pudo, pero el hombre me intrigó y le saqué plática. El propósito de su carta, era -al parecer- enviarle al presidente documentación que avalara su calidad moral de alguna manera, buscando ayuda económica o de cualquier otra índole, ya que, según me platicó, el programa de Setenta y más (contra el que aquí despotriqué ya) no le ha resuelto su pertenencia al mismo y no ha recibido ningún beneficio a pesar de haber hecho el trámite ya 2 veces. Le pregunté si le podía hacer un par de preguntas y aquí un fragmento de lo que platicamos:

Untitled from Andrea Ivich on Vimeo.



(*También le pregunté sobre Enrique Peña Nieto pero mi cámara falló y no se grabó, básicamente me dijo que el PRI era malo porque mataba gente. Shocker.)

A este viejito lo llevaré por siempre en mi corazón, tiene 71 años y me platicó también que trabajó 14 años como policía de Guadalajara: "nunca le robé un peso a nadie" me dijo mirándome a los ojos.

Sin ningún ánimo de juzgarlo, confirmé lo que siempre he pensado, que de verdad lo que México más necesita es educación. Que es muy fácil y reconfortante pensar que tenemos a un buen presidente "porque hizo escuelas y carreteras", que ser "seria, amable y con carisma" es más importante que hablar claro sobre los problemas tan incómodos que atañen al país, ¿muertos? pues véle ahí, en la biblia, ni te apures que ahí ya bien lo dice.

Ni la biblia ni el carisma de nadie nos llevará a un México mejor, solo la educación lo hará, mientras, nuestra gente se dedicará a votar por el más carismático o por la flor más bella del ejido, por ese que se maneja con gracia, aunque no sepamos ni escribir su nombre...