24 feb. 2010

La llorona de Quitupan pt.2

En eso llegó la Calabaza con su papá de Atotonilco y corrió a saludarme. Me preguntó que qué pedo con la chamaca y le platiqué lo que sucedía. ''Ah, órale'' me dijo y se metió a su casa a cambiarse. ''¡Ahorita salgo!''

Decidí llegar a la tienda de abarrotes que estaba en la esquina de la calle donde la encontré, tal vez ahí la conocerían, tal vez ahí había comprado lo que traía, tal vez conocían a su pirujona madre... total, es un pueblo de quince putas calles, a huevo se conoce todo mundo.

-Buenas tardes, señora, disculpe, no conoce a ''Yola'', me parece que vive por éstas dos cuadras
-¿Qué? ¿Cuál Yola? ¡Yo que voy a saber de Yola! ¿Cuál Yola? ¡¿a mi qué me dices de Yola?!
-Gracias

Y me salí. Estúpida vieja mula mamona.

Así recorrimos muchas calles buscando a alguien que mi Jenny reconociera.

Calabaza llegó junto con su novio y nos preguntó si había habido algún progreso en nuestra búsqueda. Nada

''¡Ay, vamos todos a buscar!'' -dijo Calabaza

Le hizo las mismas preguntas que yo a Jenny, caminamos por esa misma calle hacia abajo buscando la casa de ''agüelitos''... quisimos dejar que Jenny nos guiara pero de plano nomás nos hacia caminar tantito y luego le preguntábamos donde y solo decia ''lejo lejo'' y se quedaba callada, estaba bastante desubicada..

Ash, ya hay que dejarla aquí ya me enfadé -dijo Calabaza
¡¡Por supuesto que no!!! - respondí.
Váyanse ustedes si quieren, Jenny y yo vamos a seguir.

-Ay pero así andan los niños aquí.. como perritos por todos lados y luego se van a sus casas. -dijo el novio de Calabaza
-Si además... está feita.
-¡¡¡Cállense!!! Claro que no. -les contesté enérgicamente tapándole las orejas a Jenny.
-Si we, ya déjala, aparte está media tontita.
-¡¡¡Ya váyanse!!! Vámonos Jenny...

La metí a la casa y le lavé la carita y las manitas porque estaba toda chorreada y chamagosa la chamaca.

-Ay bueno, ya... vamos a la plaza por unos pepinos. -sugirió Calabaza.

Yo que me cagaba de hambre y me ardían bien cabrón los hombros, moría por un poco de sombra y una jícama con limón. Invité a Jenny a la plaza y se rehusaba a ir. ''Quiero ir a la tienda'' me dijo.
-Bueno, pero ahí te quedas y ahorita vengo por ti.
-ajá

Camino a la plaza volteé con Calabaza y le dije:
-Ahh por cierto... ¡esa pinche vieja de la tienda es una mamona hija de su re-mulísima madre!
-...Es mi tía

¡PLOP! Gadamadre, siempre me pasan esas cosas.

¡Pero ven! ¡En esos pinches pueblos todo mundo se conoce!

Total que rapidito fuimos por los pepinos y jícamas y cuando regresé por mi niña... se había ido ; _ ;

Mi Jenny no estaba.
Salí a buscarla por los alrededores y nada que la encontré.
"Aish, qué bueno eh, la neta.... ya me había enfadado..."

Y puras cosas desas me decían todos ; _ ;

Después de buscarla un ratote cual versión chafa de la llorona, me resigné por fin.

Por la noche el novio de la Calabaza nos llevó a unos tacos "quesque muy buenos".

En los tacos:
-A mi me trae una flauta de queso y un taco de picadillo
Señora de los tacos: mm... ¿una flauta de picadillo y un taco de queso?
-No, al revés.
Sra: No, pero asi... esque luego me confundo...
- (¡no mamar!) ejem, apréndaselo bien, ya verá que no se confunde.
Sra: ¿Y qué les traigo de tomar?
Zunhy: Tiene casi de todos los refrescos...
Yo: ¿Tiene agua natural?
Sra: no
Yo: ¿Tiene peñafiel de fresa?
Sra: Si
Yo: Ah, enton...
Sra: pero de naranja...


¡Chingo a mi madre!

Yo: Tráigame un seven
Sra: ¿El del siete?
Yo: si
Sra: Ah, así dígame porque me confundo...

Fracaso, fracaso, fracaso. Me pregunto como es que ésta señora ha tan siquiera SOBREVIVIDO en éste mundo con el cerebro de cereza deshidratada que tiene. La gente pendeja puede ser fuente de tantas inverosímiles carcajadas...

Al día siguiente, ya que nos íbamos, mientras cargábamos a la camioneta, a lo lejos escuché que me gritaron:
¡Andea!
Voltée y ¡¡¡era mi Jenny!!!
¡¡Adiós!! -le grité
Iba de la mano de una doña rumbo a misa. Seguramente la ñora ni en cuenta de nuestra intensa aventura.

Adoro pueblear, pero definitivamente soy un bicho de ciudad.


Besos babeados.

23 feb. 2010

Remembrando pueblecillos.

Ahora que fueron las fiestas de Quitupan (pueblito jalisciense) recordé aquél viajecito que hice con la Calabaza hace poco más de un año a aquellas tierras.

¿Quitupan? Me pregunté yo ese lunes en el que me lo dijo para invitarme... ¿¡que voy a andar haciendo en un pueblito bicicletero en mis super days off?!

Tenía más ganas de ir a Atotonilco... siempre he soñado con cantar en el kiosco de su plaza:
"No ti'andes por las ramas uy uy uy uy uy uy camina trenecito que a Atotonilco voooy, ya parece que en la estación, da brinquitooos mi corazón" así con voz de viejecita de templo y toda la cosa.

Finalmente en la mañana del viernes ya no parecía tan mala idea y decidí darme mi baño silvestre.
Llegamos a desayunar primero a San Luis Soyatlán, con ''Las gordas''.
Las gordas tenían harta comida en dudoso estado higiénico y preferí aguantarme el hambre... no es que sea yo toda delicagadita, esque en verdad las moscas dándose el festín me desmotivaban.
La mamá de Calabaza me dio a probar una cosa que llaman ''Camote del cerro'' y no mamar, sabía de la chingada, nomás se reían todos de mis caras y por unos momentos me sentí la fresa apestada del grupo, nunca en mi vida me había pasado eso, pipols, está re gacho.

Llegamos a Quitupan, barrimos la casa, me dieron un tour y después me senté en la cocina con la abuelita a comer... ¿ya mencioné que me gusta platicar con viejitos? Estuve fácil 2 horas escuchándola platicarme de su infancia y adolescencia y me sentía fascinada.

Caminando sola por la calle me encontré a una niña chiquita sentada en la banqueta llorando diciendo ''Mamii mamii''
Me senté a su lado y le pregunté que pasaba.
-Me dejaron solita
-¿Y dónde vives?
-lejos lejos

Ja! en ese pueblito no existe lo lejos.

-Mmm ¿cómo se llama tu mamá?
-Yola
-¿Y con quién estabas que te dejaron solita?
-Mi agüelita me dio dinero pa' comprar y cuando volví me dejaron solita

Supuse que ahí en esa casa donde la encontré vivían sus agüelitos pero resultó que no había nadie...

¡En ningún lado había nadie! Las calles estaban solas...

Aquí es donde empieza la aventura llamada...

(por favor no se roben mi arte que mi mucho trabajo y talento me costó)

¿Cómo se llaman tus abuelitos?
-msta, ¡ps asi! ¡agüelitos!
-Hmm, ¿y sabes donde puede estar tu mami?
-Con María
-Y ¿dónde vive María?
-Lejo lejo

En eso venía pasando la mamá de Calabaza y le dije
¡Señora! ¿Donde vive María? ¿Conoce a Yola?

-¿Yola?... uy mija, es la piruja del pueblo, seguro ha de andar dando un servicio.

Cada quién hace lo que quiera, pero descuidar a su hija por irse a putear son mamadas, la verdad.

-¿Y María? ¿Dónde encuentro a María?
-Ah mira mija, ahí arriba del cerro después de ese portón negro.


Y allá vamos Jenny y yo por el terregal caminando de subida viendo las vacas y las lagartijas. Jenny traía un bombón de esos recubiertos de chocolate en la mano que nomás se batía más cada vez. Le pregunté porqué no se lo comía y me dijo ''Es pa' mi hermanito José'' ...y ahí anduvo con el bombón en la mano ya todo derretido y manoseado. También traía un juguito de naranja que se tomaba de una manera muy peculiar y cada vez se le derramaba.

Finalmente llegamos a la casa de la tal María y NADIE nos abrió.
Comenzamos nuestro descenso un poco decepcionadas y sin saber muy bien nuestra siguiente movida. Los hombros me ardían, soy re jota para el sol.


Escuchamos muy cerca un mugido fuerte y cuando volteamos, vimos a una vaca loca y desquiciada que se dirigía a nosotros a una velocidad bastante considerable.

¡Córrele Jenny!

La agarré más fuerte de la mano y corrimos cuesta abajo sin voltear hacia atrás. Llegamos todas bofeadas hasta abajo y la vaca ya no estaba.

Pinches vacas, me gustan más en tacos.

Continuará...

4 feb. 2010

De patines, caídas, almohadas y conclusiones.

Hoy me acordé de mi primer par de patines. Eran negros con brillitos y las cintas con que se abrochaban eran moradas. Un sueño. Me los ponía y me sentía como una celebridad, una tambaleante, torpe y sonriente celebridad.

Con la pijama todavía puesta me salí con mis patines al patio a aprender el fino arte de la patinada. Me caí de puro sentón como cuatro veces, ya me dolía hasta la columna, ya mero me iba a poner a llorar, pero antes de verme caer una quinta vez, llegó mi madre con una almohada y un mecate; me puso la almohada en las nalgas y la aseguró a mi cadera con el mecate. Como pa' video de llutub, pipols. Ahí andaba yo a los pocos minutos: por toda la banqueta de mi cuadra con mis flamantes patines en línea y mi almohadota en el culo. Me caía y me levantaba como si nada hubiera pasado, feliz de la vida.

Tal escena solo puede tener una explicación: mi mamá es la hija perdida de MacGyver.